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Aprender a delegar, esa es la cuestión

Estoy atravesando un breve post operatorio. Digo breve, por que es sencillo y por que no va conmigo eso de sentirme incapacitada.

Odio las batas de hospital, los camisones, estar despeinada y no tener el control sobre mi cuerpo. Odio sentirme inútil. Ese no es mi estilo.

Al volver de la clínica después de mi segunda cesárea,  miré con horror el desorden que había luego de 3 días de ausencia, e inevitablemente, empecé la rutina de guardar platos lavados, poner el lavarropas y guardar juguetes.

Muy a mi pesar, el cuerpo me pasó una pequeña factura y a la noche me molestó BASTANTE la cicatriz, aunque con mi mejor cara de pocker, minimicé el hecho y siguí la vida como si nada. Ya lo dije, sentirme inútil no es lo mío.

Me gusta hacer las cosas a mi, por que seguro que si las hace otro algún defecto le encontraré. Sé que eso está mal. MUY MAL. Pero no puedo evitarlo. Que las cosas están hechas de todas formas, aunque no estén hechas A MI MANERA, no se puede negar, pero delegar me resulta muy difícil.

Y acá me encuentro otra vez, y muy a mi pesar, delegando tareas y mirando por sobre el hombro si las cosas están bien hechas. ESO ESTÁ MUL MAL, ya lo sé. Por suerte a #padre no le entran balas respecto a esta manía y no hace caso a mis miradas maliciosas.

Así que acá estoy, teniendo un ratito para mí, tirada en el sillón con la tele prendida, mientras por el piso están tirados los juguetes de #elniño. Confieso que me tiraría de cabeza a ordenarlos, pero “conciencia obliga” y deberé dejar que #padre los guarde cuando vuelva.

En fin, trataré de conciliar mi PEQUEÑA manía con este BREVE Y TEMPORAL incapacidad, disfrutando esos placeres que dejo relagados cuando SOY MAMÁ 24 HORAS.

 

 

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Esas benditas horas nocturnas

Desde que soy chica, no sé por qué, pero si algo andaba bien trataba de no cambiarlo. Entonces, si me había ido bien en un exámen, indefectiblemente en el próximo repetía los pasos casi exactos del exámen anterior. Si había hecho pis apenas me levanté, pues ahí estaba yo en el baño repitiendo el proceso.

No lo llamaría cábala, más bien me gusta llamarlo “ritual”. Y ahora, varios años después de haber terminado la escuela, me descubro haciendo lo mismo en el “ritual” previo a irme a dormir.

#labebé, graciasajebús, hace como 1 mes que no se despierta a la noche. Léase, se duerme tipo 10 pm, a las 12 pm se toma su última mamadera, cambio de pañales y zas, listas para irnos a dormir.

Entonces da comienzo “el ritual”, que no por sencillo hay que romperlo. Me lavo los dientes, me pongo el pijama (esto puede cambiar de orden, porque no altera el producto), y llevo a la habitación lo necesario para cambiarle los pañales “si se despierta a la noche”.

Y ahí me encuentro, a las 8 am, con el oleo, el paquetito de algodón y el pañal limpio…

Y ahí me doy cuenta que esas benditas horas nocturnas que #labebé me regaló son espectaculares, necesarias, disfrutables, aunque no sea  conciente de ello mientras las disfruto, con los ojos bien cerrados…