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Orden en la sala!

Necesito orden! Y lo necesito YA!

Y no me refiero SÓLO  al orden de mi casa, no no! Me refiero básicamente a que esta vida que tengo, no puede seguir así.

Visto y considerando que no puedo hacer que el día tenga más horas, que no tengo el don de estar en dos lugares al mismo tiempo y que aún no me crecieron brazos extras, debo hacer algo para ordenar las #multitareas de las que soy responsable (algunas voluntarias y otras #porquenomequedaotra). Y también quiero dedicarle tiempo a mi microemprendimiento recién en los comienzos bieenn iniciales y venir por acá más seguido, entre varias cosas más.

He tomado firmemente la decisión de volver a lo ordenada que era previo a ser madre. Podría decir, a mi época de estudiante.

En ese momento tenía un cronograma mental muy bien aceitado de a que hora le correspondía cada cosa. Básicamente, dos o tres tareas sencillas del tipo lavar los platos o poner el lavarropas, en los pocos minutos en los que levantaba el traste de la silla y sacaba los ojos de los libros.

Claro, eran otros tiempos. Las responsabilidades eran otras y a pesar de trabajar mi tiempo era mío y relativamente hacía con el lo que quería.

Sin embargo, junto con la maternidad, mi tiempo y muuchas otras cosas dejaron de ser mías para ser de mis hijos (también de mi trabajo, mi casa, mi #cuasimarido, los perros y varios etcéteras más).

Pero por mi salud mental y sobretodo, por el bienestar de mis hijos necesito buscarle un orden a este caos y debe ser cuanto antes.

Estuve pensando y hasta ahora la forma que me parece puede funcionar es hacer una lista de las 114.220 cosas que TENGO Y QUIERO HACER, y asignarles un día y horario en la semana. ME PARECE, que de esta forma libero un poco el caos mental y sobre todo ME OBLIGO a hacer lo que me toca hacer en ese momento y no pretender hacer 4 cosas simultaneamente.

(nótese primera experiencia con la cámara de fotos…)

Estoy armando el horario para esta semana… Veremos si SAN AGENDA se pone de mi lado y esto empieza a resultar…

 

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Espejos

Viste que dicen que los chicos son espejos de los padres? Bueno, no te dás cuenta hasta que te pasa.

Hoy me pasó. Mi nene más grande le dijo a la hermana “terminala”. Claramente esa palabra la digo yo. La digo cuando estoy cansada, cuando ya perdì la paciencia. Cuando el día se me hizo muy largo.

Me puse en alerta y esto termina de reforzar una idea que hace unos días me está dando vueltas. Hay muchas cosas que estoy haciendo mal y es momento de cambiarlas.

Aunque la verdad es que no sé muy bien por donde empezar.

En realidad creo que si sé. El cambio debe empezar por mí. Por la forma en la que me relaciono con los chicos. Por poder ponerme 5 minutos en su lugar y darle el tiempo que se merecen.

Entender que son niños, no pretender que sean adultos y reaccionen como tal.

Creo que así deben ser las cosas, no? O por lo menos así me gustaría que fueran.

Es un proceso diario. Permanente y constante.

Un desafío…

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Desobedecer a los hijos

Me pasa sólo a mí o todos los abuelos son así?

Espero que sea colectivo, para no sentirme la única. Basta que yo le diga a #elmayor que no va a ver dibujitos, para que su abuela, es decir mi mamá, agarre el control remoto y con una ancha sonrisa en la boca le brinde a mi hijo una sesión de Disney Junior.

A la mierda mis denodados esfuerzos para que el chico haga otra cosa que no sea sentarse frente al tele y desaparecer de la tierra hasta la próxima tanda de publicidades, gracias má!

Será una cuestión de consentir a los nietos o sólo un arranque desafiante de mi mamá como diciendo “mirá yo soy la buena y vos sos la mala :)”?

Después de este episodio me quedé pensando… Cómo reacciono? Me enfrento a mi vieja con cara de culo? Así de una me convierto en la mala. La dejo? Igual es la primera vez que lo hace, y estamos en su casa.

O ensayo para la próxima un sofisticado discurso de porqué el niño no puede ver tele cuando quiera (en este discurso habría otras varias paradas de carro, pero es para otro post)?

Por esta vez la dejé, era la primera vez y estábamos en su casa…

Igualmente veo muy cercano el momento memorable del discurso “parador de carro” hacia mi vieja. Momento memorable donde todos nuestros desacuerdos dejarán de ser “el innombrable” para ser Voldemort 🙂

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Eso que creés que nunca te va a pasar

Cómo puede ocurrirte a vos si te pasás el día entero (o casi) con ellos. Si sabés a que hora comieron, cuantos pañales les cambiaste (o la versión del mayor cuantas veces fue al baño), que juguetes usaron.
Cómo te puede pasar a vos, si desarrollaste ojos en la espalda, manos extras y un súper oído infalible.
Y aún así te pasa. Y te sentís la peor madre del mundo, así como me siento yo.
El sábado se me quemó la pequeña con el agua caliente para el mate. Fueron dos segundos que bastaron para dejarle tremenda quemadura en todo el tobillo derecho. Escucharla llorar es de las peores cosas que escuché, te desgarra por dentro, se te clava en el cerebro y la escucho a cada rato. Me siento culpable, muy culpable.
No me sentí así el año pasado cuando con tres meses la tuvimos que internar con bronquiolitis. Asimilé que era un cuadro que se había complicado y era mejor tenerla observada. Iba a estar mejor lejos de casa.
Pero hoy, cuando el cirujano me dice “injerto”, “anestesia general” “curaciones”, todo me da vueltas y en lo único que pienso es en esos dos segundos en que me descuidé, en el que cerré los ojos extras y se tiró el termo del mate, justo ese día que el agua se me había hervido.
Querida Sofy, no te puedo explicar con palabras lo mal que me siento, cada vez que te curan y te cruzan dos grandotas lágrimas por esos cachetotes tuyos no puedo evitar pensar que estás ahí por mi culpa, por mi descuido.
Y si te queda alguna secuela? Y si resulta que este pequeño, por suerte, accidente doméstico termina siendo más grande?
En unos días tendremos un panorama más claro de como evoluciona la quemadura, mientras tanto trato de sacarme de la cabeza la imagen de mi pequeña rodeada de doctores…

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Lidiando con los berrinches

Ya a esta altura del partido no sé como llamarlos. Al fin y al cabo, no me importa. Lo único que quiero es saber como resolverlos, o por lo menos, como superarlos sin morir en el intento.

Desde hace algunos meses #elmayor estrenó la etapa de los berrinches/caprichos/ataques/escenas y varios etcéteras más, coincidiendo con el crecimiento de su querida hermana, #lamenor.

Es decir que a su pequeña mente de dos años y medio, de hasta hace poco hijo único, no sólo le intentamos poner límites, sino que encima unpequeñoserdemandantedeatención le vino a quitar la madre. Y también el protagonismo.

Sería injusto con #elmayor si digo que me hace renegar todo el día. Pero sería injusta conmigo misma si digo que nadamos en algodones rosas.

Como todo, tenemos días más fáciles y otros no tanto.

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Pero ultimamente se me hace cuesta arriba cada vez que #elmayor planta bandera y se transforma. No sé como manejarlo, como convencerlo, como negociar, como pasar el mal rato.

Y lo que es más triste, pierdo la paciencia más rápido y la situación se vuelve un espiral de gritos sin fin.

En esos momentos me gustaría huir, o tener a mano mil herramientas para salir todos bien parados de la situación.

Soy conciente que el período de los dos años no son fáciles para los chicos, y que es responsabilidad nuestra, de los padres, ayudarlos a transitar esta etapa de cambios y adaptaciones de la mejor manera posible. A veces me sale, pero otras tantas me quedo a mitad de camino.

Y pienso si en otras casas pasará lo mismo, cómo resolverán mis amigas estos episodios? Cómo superaremos este intermitente tire y afloje?

 

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Tengo un cuerpo cansado

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Tengo un cuerpo cansado. Un cuerpo que deambula por la casa arrastrando los pies.

Cual batería que se va agotando, veo pasar las horas del día mientras me disminuye la energía.

Me disminuye la paciencia. Las ganas de hacer cosas.

MIro a mi alrededor y me debato entre terminar miles de tareas domésticas pendientes o hacer de cuenta que no existen y dejar que el sillón me abduzca cual nave espacial y me devuelva a la realidad renovada, descansada.

A veces pienso, muy a menudo a decir verdad, cómo hacían las mujeres antes que yo. Mi madre, mi suegra, incluso mis abuelas para criar a los hijos.

Si yo enloquezco como leona enjaulada frente a platos sucios, ropa para lavar, juguetes que guardar que hacían ellas? Cómo sobrevivieron sin lavarropas? Sin microondas? Sin pañales descartables?

Y entonces pienso que yo no estoy tan mal. O que podría ser peor.

Cómo ser madre y no morir en el intento?

Cómo compatibilizar la maternidad, la pareja, el trabajo, la vida social (un poco aunque sea) sin quedarse a mitad de camino?

Estos días no estoy pudiendo. SImplemente mientras atiendo algo, indefectiblemente desatiendo algo.

Y me siento culpable. Por que tengo que resignar las tardes con los peques para dedicarme al trabajo y me da culpa.

Para peor, cuando dejo el trabajo ya ni energías tengo. Y paciencia menos.

Me consuelo pensando que es temporal, que pronto las tardes volverán a ser mías. De mis peques. Que vendrán tardes de plaza, de visitar amigos, de jugar en el pasto.

Entonces espero que este cuerpo cansado recupere un poco de energía. Que vuelva a ser útil para ser madre.

Para ocuparse de miles de pequeñas y de grandes cosas, sin morir en el intento.

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Aprender a delegar, esa es la cuestión

Estoy atravesando un breve post operatorio. Digo breve, por que es sencillo y por que no va conmigo eso de sentirme incapacitada.

Odio las batas de hospital, los camisones, estar despeinada y no tener el control sobre mi cuerpo. Odio sentirme inútil. Ese no es mi estilo.

Al volver de la clínica después de mi segunda cesárea,  miré con horror el desorden que había luego de 3 días de ausencia, e inevitablemente, empecé la rutina de guardar platos lavados, poner el lavarropas y guardar juguetes.

Muy a mi pesar, el cuerpo me pasó una pequeña factura y a la noche me molestó BASTANTE la cicatriz, aunque con mi mejor cara de pocker, minimicé el hecho y siguí la vida como si nada. Ya lo dije, sentirme inútil no es lo mío.

Me gusta hacer las cosas a mi, por que seguro que si las hace otro algún defecto le encontraré. Sé que eso está mal. MUY MAL. Pero no puedo evitarlo. Que las cosas están hechas de todas formas, aunque no estén hechas A MI MANERA, no se puede negar, pero delegar me resulta muy difícil.

Y acá me encuentro otra vez, y muy a mi pesar, delegando tareas y mirando por sobre el hombro si las cosas están bien hechas. ESO ESTÁ MUL MAL, ya lo sé. Por suerte a #padre no le entran balas respecto a esta manía y no hace caso a mis miradas maliciosas.

Así que acá estoy, teniendo un ratito para mí, tirada en el sillón con la tele prendida, mientras por el piso están tirados los juguetes de #elniño. Confieso que me tiraría de cabeza a ordenarlos, pero “conciencia obliga” y deberé dejar que #padre los guarde cuando vuelva.

En fin, trataré de conciliar mi PEQUEÑA manía con este BREVE Y TEMPORAL incapacidad, disfrutando esos placeres que dejo relagados cuando SOY MAMÁ 24 HORAS.