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Vida nueva en casa nueva

Me mudé. Hace un mes y unos días dejé el ruido frenético de las bocinas a las 7 AM por el “llamado” de las lechuzas a la medianoche.

Todavía no tengo cortinas en la habitación. Me debato entre poner unas horrendas que arrastro de casas pasadas o dejar pegado el papel madera que impide que mis vecinos me vean el traste a las 8 AM.

Todavía no colgué los espejos. Hace un mes que no me miro al espejo. No sé si tengo ojeras, si ya me toca depilarme las cejas o si me broté de rosacea otra vez.

Todavía vivo en un caos. Ya perdí la cuenta de la cantidad de cajas que apilo en el hueco del futuro placard. Me pongo contenta si puedo sacar un par de zapatos sin quedar enterrada entre las remeras del cuasi marido.

Pese a todo esto lo estoy disfrutando. Después de más de un año de vivir encerrada en una casa sin patio, ver verde desde todas las ventanas vale la pena.

Hasta parece que los chicos crecieron de golpe, o que le encontraron el gustito a ensuciarse con tierra, correr a los perros por el patio o juntar piedritas en baldecitos de plástico.

Tengo una lista enorme de cosas para hacer. De cosas que me gustaría hacer. Tengo ganas de tener tiempo :).

Tengo días lindos y otros no tanto.

Pero tengo, tengo muchas cosas y tengo la obligación de disfrutarlas…

 

 

 

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Qué nos está pasando?

Hoy mi ciudad se sacudió la modorra de un medio día primaveral con una triste noticia. Desde el jueves buscaban a una mamá y su pequeña beba. Hoy las encontraron: la mamá estaba muerta y su beba había sido tirada al lado de su cadáver.

Ochenta horas pasaron hasta que alguien las encontró en una alcantarilla. Ochenta horas que esta peque estuvo sola, asustada, al lado del cuerpo de su mamá.

Se cree que el padre de la beba apuñaló a la mamá y tiró a la bebé esperando que se muriera en la caída.

Desde que supe la noticia no me puedo sacar la cara de la nena de la cabeza.  Literalmente. Y pienso. Pienso en mi beba, que tiene casi la misma edad.

Y pienso, este tipo tiene madre? Y si la tiene que piensa de él?

Pienso en que nos hemos convertido? Que nos pasa como sociedad que de pronto nos “sacamos de encima las cosas que nos molestan” de esta forma tan cruel?

Tengo un nudo en el estómago. Miro a mis hijos y pienso que tengo miedo del mundo en que les tocará vivir.

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Corazón con aujeritos

Venía pensando algunos temas, algunas cosas que contar en mi próxima entrada, pero hace un rato una noticia me dio pie para escribir esto. Mi primer acercamiento al mundo blog, fue a través de ella, de @estaquetepario. La leí y sentí que era yo misma la que estaba escribiendo esas palabras. Hoy publicó su último post (que podés leer acá http://estaquetepario.com/2014/04/28/final-abierto/) y se me llenó de agujeritos el corazón. Me siento así como que me falta algo. @estaquetepario brindo por un nuevo comienzo y un final abierto con muchas cosas lindas…

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Adiós 2013

Lo estaba esperando. Vengo contando los días que faltan para terminar este año.

Este año que ha sido denso, intenso.

Instenso en muchos sentidos. Empezando por el nacimiento de mi segundo hijo, la hermosa Sofía, en el mes de abril, el año me tenía reservado una enorme cantidad de responsabilidades.

A la ya incorporada <strong>”maternidad24horas” </strong>se sumaron muchas responsabilidades laborales que modificaron, y mucho, la rutina que intento llevar con los chicos.

Durante semanas salí de casa con los chicos mañanas y tardes. Desparramé al mayor por cuanto tío/tía tuve a mi alcance y volví arrastrando los pies por la noche, agotada.

Aunque creí que el año no terminaría nunca, que sería un eterna repetición de caos y desorden, finalmente lo estoy termiando rodeada de amigas y descansando, algo que necesito intensamente.

Ha sido un año cargado, en todos sentidos.

Tuve casi en partes iguales sonrisas y lágrimas. Aunque me imaginé que tener dos niños chiquitos en casa sería difícil, más de una vez la realidad me golpeó en la cara y me tiró al piso. Me puso a prueba y más de una vez salí perdiendo. Estoy convencida que es parte del proceso, que la maternidad tiene estas cosas, pero no puedo no sentirme triste cada vez que recuerdo las veces que grité sin razón, que reté por algo insignificante, o que perdí la paciencia, descontrolada.

Afortunadamente recibí sonrisas para curar el alma. De esas radiantes, las sin dientes de la enana, las carcajadas de las cosquillas del mayor. Di y recibí besos y abrazos que me hacen sentir la mejor mamá del mundo, que me impulsan a seguir adelante, a superar todos los días malos por venir…

El próximo año traerá muchas cosas nuevas. Muchos cambios, muchos avances. Será el tiempo de reacomodarnos, de modificar rutinas y horarios, de adaptarse. Será el tiempo de ver crecer a los niños, de levantarse cada día intentando ser mejor madre, mejor esposa, mejor persona.

Me propuse firmemente abrir la mente. Ser más positiva, permitirme correrme de la rutina y las estructuras. Permitirme experimentar cosas nuevas sin preconceptos.

Me esperan nuevos desafíos. Pero sé que seré capaz de afrontarlos y que, afortunadamente, no estoy sola…

FELIZ AÑO NUEVO PARA MÍ!

FELIZ AÑO NUEVO PARA USTEDES!!

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Vacaciones maternales

Que se entienda. Yo quise tener hijos. Yo elegí ser madre. Pero hay días en que tan noble tarea me supera.

Lleva mi paciencia al límite, un límite que a veces es superado fácilmente. Hay días que las demandas se superponen, que es difícil encontrar 5 minutos de silencio. Hay días que no tengo ganas de ver dibujitos ni de armar rompecabezas. Días que la maternidad se hace cuesta arriba.

En esos días pienso en como serían unas vacaciones maternales. Unos días sólo de ser yo, yo y mis libros, yo y mis series de televisión.

Después lo pienso mejor y creo que me aburriría si no escucho MAMÁ 10 veces por hora, si no le alcanzo 100 veces los juguetes a la enana ahora que aprendió que lo divertido es tirar las cosas para que alguien las vaya a buscar.

Ya no me imagino mis días sin los chicos, aunque hay días que pido por favor “vacaciones maternales”.

 

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Ser madre

Ser madre es mucho más que cambiar pañales, preparar mamaderas o tomar la fiebre.

Es decidir cómo educar, qué enseñar, qué valores transmitir.

Es mucho más que ir al pediatra, que hacer papillas, que preparar el baño.

Es preocuparse por un estornudo, es enseñar a comer, es levantarse de noche mil veces para ver si están tapados.

Ser madre es mucho más haber gestado y haber parido.

Es dedicar cada minuto del día para estar presente, para acompañar, para guiar.

Es dejar de lado nuestras necesidades para priorizar las necesidades de otro.

Es sentarse a dibujar aviones, enseñar a armar rompecabezas, o ver 3 veces los mismos dibujitos.

Ser madre es tener manos extras y estar en varios lugares a la vez.

Es enseñar a atar los cordones, es explicar la tabla del 2, es tirarse juntos por el tobogán.

Ser madres es mucho más que lo que hacemos todos los días.

Es un trabajo full time, sin vacaciones ni feriados y para toda la vida.

Por todo esto amigas, Feliz día para todas nosotras, por tener la dicha todos los días de Ser Madres!

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Qué pasa con los hombres?

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O somos nosotras?

En qué momento los derechos y libertades conseguidas nos dejaron en esta situación de desventaja?

Nadie puede negar el cambio que produjo en la historia del mundo moderno el que las mujeres podamos estudiar, votar, ejercer nuestras profesiones y decidir por nosotros mismas. Pero alguien se puso a pensar lo que todas estas libertades iban a generar en las mujeres?

Alguien se puso a pensar que nos pasa a las mujeres modernas? Que sentimos en nuestro día a día? En nuestra lucha constante por tratar de cumplir con todo lo que se espera de nosotras?

No me imagino viviendo en otra época que no sea esta en la que me toca vivir. No me imagino relegada a la cocina de una casa, sólo dedicándome al cuidado de mis hijos y a las tareas domésticas.

Que se entienda: no reniego de ese papel, sólo que agradezco tener la posibilidad de desarrollarme en otros ámbitos.

Sin embargo, y a raiz de esto mismo, de gozar de los derechos y libertades que otras mujeres anteriores a mi se esforzaron en conseguir, pienso en nosotras, en las mujeres modernas y me queda un sabor amargo que no me puedo sacar.

Tengo 33 años, dos títulos universitarios y trabajo por mi cuenta. Tengo 2 hijos, chiquitos, que me necesitan y demandan mi atención permanentemente. Tengo una pareja. Un trabajo. Una casa. Amigas.

Miles de tareas diarias, de responsabilidades, de “pequeñas obligaciones” que pareciera que nadie más puede hacer. No era eso ser mujer? No era esa nuestra función en la vida? La casa y los hijos.

Pero no. Yo creo que no. O quizás estoy equivocada.

No era que ahora podíamos votar, estudiar, trabajar? Y en estas nuevas funciones como repartimos las tareas? Como compartimos responsabilidades con nuestra pareja? Con el padre de nuestros hijos?

Ah nó!, el proceso inverso todavía no vio la luz del sol. El hombre sigue siendo hombre.

Como hace mil años. Como el hombre de las cabernas.

El hombre trabaja, provee. Sale de casa. Tiene vida social. Hace deportes. Se supera. Lo ascienden en el trabajo. Es exitoso. Es más hombre.

En casa seguro tiene una mujer multiprocesadora. Una mujer como las de antes, pero ahora. Una mujer que se carga al hombro las idas al super, las consultas con el pediatra, la cocina sana y divertida para los chicos, el lavarropas, la plancha, el veterinario del perro, los regalos de cumpleaños.

El hombre seguro tiene en casa una super mujer. Y nosotras que?

Después de todo esto, nosotras que?

Votamos? Sí. Estudiamos? Sí. Pero a qué precio?

Ganamos en el proceso? Qué precio tuvimos que pagar?

Cómo llegamos a este punto? En qué momento de la historia se distorsionó todo que ahora parecemos pulpos tratando de hacer todo lo que se espera de nosotras, y más?

No quiero ser una mujer pulpo. Me niego a pasar los próximos diez, quince años, rodeada de culpa.

Culpa por que no planché la ropa. Culpa por que otra vez esta semana pedí delivery. Culpa por que mientras trabajo desatiendo a los chicos. Culpa por que cansada, agotada, pierdo la paciencia y me convierto en una madre ogro transformada. Culpa por que dejo a mi pareja en el último lugar de la lista, y sé que seguro me van a reclamar. Culpa por que el día no tiene más horas.

Qué pasa con los hombres? O somos nosotras?

Qué pasa que dejamos un día más que el hombre “descanse” mirando tele mientras nosotras cocinamos mientras jugamos con los chicos? Qué pasa que no exigimos ayuda? Pero no esa ayuda que se puede pagar, esa ayuda que surja del compromiso de ponernos en el mismo lugar. Esa ayuda que nos ubique a los dos compartiendo roles, responsabilidades.

Son ellos o somos nosotras?

Me gusta ser mujer en esta era. Me gusta ser madre. Me gusta trabajar afuera de mi casa. Me gusta ver a mis amigas. También me gusta llegar a una casa limpia, ordenada, con comida en la heladera. Sólo que no me gusta que la única que se encargue de todo esto, sea yo.